lunes, diciembre 11, 2006

Brick


Me decía alguien el otro día que "Brick" le había recordado a "El Halcón Maltés". Sin duda el adolescente Brendan bebe mucho de Sam Spade en este magnífico "polar" ( policiaco parece ser una palabra demasiado larga para ser utilizada en este siglo, y "thriller" es un palabro feísimo) y el final es clavado. De hecho, "Brick" es una película de esas que van recordándote otras durante todo el pase. Podría decir también que Rian Johnson no sólo bebe de Huston; David Linch también está presente, en una versión más austera y discreta. Como la palabra "pastiche" suena despectiva y ésta es una película excelente, diré que me ha parecido una "película aglutinante", un contínuo homenaje a la historia del cine policiaco, realizado de forma magistral.
Otro punto a favor es el "dépaysement" (el problema de saber idiomas es que uno siempre encuentra la palabra justa en la lengua equivocada) el traslado de una historia arquetípica a un escenario extraño. Me parece un recurso sencillo y eficaz, sobre todo si está bien encajado y no se cae, como tantas veces, en el paralelismo torpe, en la parodia involuntaria.
¿He dicho austera? ¿He nombrado a Linch? Menos mal que sigue habiendo gente que demuestra que se pueden hacer grandes cosas con pequeños presupuestos. Apliquémonos el cuento.

jueves, diciembre 07, 2006

Máscaras

El ser humano siempre ha querido ser alguien distinto al que era (o al que creía ser). Por eso las máscaras son tan antiguas. Ahora las creemos en desuso, pero no es cierto. Allí siguen, salvo que en vez de taparnos el rostro actúan en lo más profundo. Existen las máscaras químicas, como el alcohol y otras drogas, que actúan sobre nuestro comportamiento inmediato; no nos convierten en otra persona, sino que con ellas actuamos como si lo fuéramos. Existen las máscaras sociales, más largas de construir pero mucho más sólidas; creemos que somos nosotros los que las vestimos y en realidad son los demás los que nos obligan a llevarlas. Existen otras máscaras más profundas, que construimos inconscientemente, y en las que nos vamos encerrando hasta que creemos que ese es nuestro verdadero rostro. Esas son las más difíciles de quitar, pues la mayoría de las veces no sabemos que las llevamos.

Se me ocurre que sería bueno que de vez en cuando vistiéramos una máscara, una buena y vieja máscara de las de antaño: veneciana, africana, de teatro griego o japonés, caricaturesca o elegante. Y saliésemos a la calle siendo otra persona, sin necesidad de alcohol, drogas o convenciones sociales. Así quizás nos libraríamos de la máscara del desorden psicológico.

sábado, diciembre 02, 2006

Bond, el borde de Bond


Una escena de "Casino Royale":

BOND: Un dry martini, por favor.
CAMARERO: ¿Removido o agitado?
BOND: ¿Tengo cara de que me importe?

martes, noviembre 07, 2006

De como las rubias pueden parecerse a las morenas



CHARLOTTE: Me siento estancada... ¿Cambia a mejor?
BOB: No... Sí. Se hace más fácil.
CHARLOTTE: ¿Sí? Mírate tú.
BOB: Gracias. Cuanto más sabes lo que eres y lo que quieres, menos te incomodan las cosas.
CHARLOTTE: Yo no sé lo que quiero ser. He intentado escribir y odio lo que escribo. He intentado la fotografía y he sido una mediocre. Todas las chicas pasan esa etapa de fotógrafas ¿sabes? Como los caballos. Haciendo fotos estúpidas de los pies.

jueves, noviembre 02, 2006



Lo confieso, sólo me gusta el negro. Detesto especialmente el rojo, por su sabor como por la ausencia de teina, pero el verde, con todo lo bueno que dicen ahora que es (a saber qué intereses económicos se esconden tras estas nuevas propiedades) tampoco es de mi agrado.

La única excepción es el té moruno. Me gusta, pero no sé hacerlo.

viernes, agosto 25, 2006

Ah, cet Sean !


Zampándome el primer racimo de uvas moscatel (gracias, extraña climatología) leo el blog de Borja Hermoso sobre Connery, Sean Connery. Le doy la razón en todo. Y, además, tengo que ver otra vez "El hombre que pudo reinar" que, como termina mal, me dejó mal sabor de boca.

domingo, agosto 20, 2006

El futuro según Victor Hugo

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.